Lineamientos de Morena afectan intereses lorenistas
Por Aldo Romero
Lo aprobado en la séptima sesión ordinaria del Consejo Nacional de Morena el sábado pasado fue un duro golpe para el lorenismo, que ahora tendrá que remar contra corriente y redefinir una nueva estrategia si quiere mantener a su delfín en la lucha por la sucesión.
El mensaje fue claro: no habrá cabida para proyectos personales ni de grupo. Quizás esa fue la razón que incomodó a la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros, quien, durante la intervención del presidente del Consejo morenista, Alfredo Durazo, evitaba aplaudir, disimulando breves revisiones a su tablet e incluso tomando videos con su celular; y ni hablar de lo distraída que estaba que hasta un tropezón le costó
Lamentablemente, para el caso de Tlaxcala, los lineamientos aprobados llegan dos meses tarde, pues en la entidad el intervencionismo gubernamental, la promoción personalizada y fuera de tiempo oficial arrecia. Pero son una bocanada de aire fresco para aquellos aspirantes que pedían piso parejo y reglas claras.
Es evidente que lo aprobado por el máximo órgano partidista afecta los intereses del lorenismo y obliga a Cuéllar, a Marcela González Castillo y al alcalde Alfonso Sánchez García a redefinir una nueva estrategia de posicionamiento, pues todo lo que Morena prohibió es exactamente en lo que estuvieron incurriendo los referidos personajes, en su desesperación y ambición de mantener el poder.
Promoción personalizada indebida, bardas, espectaculares, intervencionismo gubernamental, uso de recursos públicos, organización de reuniones masivas, descalificación a otros aspirantes y campañas de comunicación ostentosas: todo eso lo han venido haciendo Cuéllar y su delfín desde el mes de enero.
Ahora la jugada les cambia. Yo lo he sostenido en este mi espacio de opinión: Cuéllar no lleva mano en la sucesión gubernamental, y lo aprobado el sábado por el Consejo Nacional de Morena es la muestra clara.
El golpe le duele más al lorenismo con las declaraciones posteriores a la sesión que la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde Luján, dio a medios de comunicación, afirmando que no habrá cabida para el nepotismo, incluso si hay relación familiar entre un aspirante y un dirigente del partido.
Es por eso que ahora cobran mayor sentido las versiones que colocan a Marcela González Castillo fuera del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, mismas que al principio la líder guinda negaba, pero que ahora sus propios voceros ya comienzan a manejar con mayor fuerza.
El lorenismo tendrá que enmendar sus errores y, con reglas que ya los ponen en clara desventaja, habrán de emprender una nueva estrategia, si aún les conviene participar, porque del género no se habló nada; el Consejo partidista fue claro: será Coordinador Estatal de los Comités en Defensa de la Cuarta Transformación aquel perfil con mayor porcentaje de aceptación y respaldo, punto a favor que en estos momentos mantiene la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.
Ya pronto veremos cómo da sus maromas el lorenismo para tratar de limpiar su cochinero, si es que en verdad acatan las indicaciones partidistas, porque son tan cínicos y descarados que lo aprobado por el Consejo se lo pueden pasar por el arco del triunfo.
Pero por más que intenten despintar sus bardas, si es que lo hacen, ya existen múltiples antecedentes que dan cuenta de su actuar ilegal y anti estatutario. Hay denuncias contra Alfonso en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y del propio Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE); esas denuncias podrían complicarle al delfín su registro para participar en el proceso interno… al tiempo.