Comunicación lorenista sin rumbo

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EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

Desde el primer momento en que Lorena Cuéllar faltó a su palabra y traicionó varios de los principios del movimiento político al que pertenece, sabíamos que terminaría como una de las mandatarias más repudiadas en la historia de Tlaxcala.

“No nos falle” fue la advertencia que muchos le lanzaron de frente durante la campaña. Casi cinco años después, estamos viviendo en tiempo real las consecuencias de un gobierno que no logró cumplir las expectativas de sus votantes.

Hoy en día el lorenismo navega contracorriente; la percepción ciudadana es negativa y, a medida que se acerca la temporada electoral, el rechazo hacia la administración estatal golpea más fuerte.

La única responsable de un fracaso como el de la denominada “Nueva Historia” es la misma Cuéllar.

Cada intento por mejorar su imagen termina resultando contraproducente. Lo vimos recientemente con la promoción desfasada de su cuarto informe de gobierno, la cual, en su afán por verse más cercana al pueblo, terminó por recibir denuncias por promoción indebida.

En el último tramo de su administración, Cuéllar hizo el intento de mejorar su estrategia de comunicación gubernamental para corregir la mala percepción de su imagen.

Es aquí donde quiero hacer énfasis: el hecho de que en cuatro años hayan desfilado por la Coordinación de Comunicación cuatro voceros era una muestra clara de que la administración estatal estaba sumergida en una profunda crisis.

Antonio Martínez Velázquez, el cuarto vocero de Cuéllar, asumió la difícil tarea de rescatar, desde su trinchera, la imagen de su jefa.

Con una visión un tanto progresista, emprendió una nueva estrategia de comunicación que no ha logrado cuajar y, por lo tanto, revertir la pésima imagen del gobierno estatal le ha resultado difícil. Pues ahora, como vocero, se ha ganado las críticas del gremio periodístico de Tlaxcala e incluso las de sus compañeros funcionarios de gobierno y uno que otro inquilino del Congreso local.

Poniendo en marcha un ejercicio de comunicación que llega tarde a la administración lorenista, como lo son los denominados “Diálogos Circulares”, Martínez Velázquez buscó marcar agenda para informar sobre avances en distintas áreas del gobierno de Cuéllar; pero, en su intento, terminó por abrir nuevos frentes que hunden más la imagen de su jefa.

Su actitud polémica no ha abonado a la defensa del gobierno de Cuéllar; su actuar pareciera más una estrategia personal, por no decir de franca campaña, para posicionarse rumbo a la 66 Legislatura, que, como muchos saben, es uno de sus intereses políticos.

No sabemos si el vocero de Cuéllar logre convertirse en la primera y auténtica acción afirmativa LGBTTTIQ+ en el Congreso de Tlaxcala, pero lo que sí sabemos es que la imagen de Cuéllar y su comunicación gubernamental siguen por la calle de la amargura.

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