Lorenismo a la deriva
Por Aldo Romero
A casi un año de abandonar Palacio de Gobierno, Lorena Cuéllar Cisneros mantiene una tendencia crítica en la mayoría de los estudios demoscópicos; su desempeño como gobernadora es uno de los más cuestionados y criticados a nivel nacional.
Cuando finalmente se largue, Cuéllar será recordada como una de las peores gobernadoras que ha tenido Tlaxcala, y las razones serán claras: llegó abanderando un proyecto político y social que tenía como objetivo acabar con los vicios de la vieja política, pero hizo completamente lo contrario. Para mala fortuna de las y los tlaxcaltecas, potenció esas viejas prácticas y las institucionalizó.
Es por eso que hoy más de una voz lo afirma y lo reafirma: “Lorena no es Morena”. Es una política que emanó de ese grupo faccioso que se ha ido alternando de manera descarada el poder y que, por años, ha sometido a Tlaxcala a costa de sus intereses familiares y personales.
Nepotismo, corrupción, intolerancia a la crítica y represión son las banderas con las que ha navegado Cuéllar y su administración. Es por eso que organizaciones civiles que la ayudaron a llegar al poder hoy externan su frustración, su decepción y su arrepentimiento por haberla respaldado.
La Unión Campesina Democrática (UCD) lo dejó en claro: el gobierno de Cuéllar ha mostrado incapacidad para acoplarse al ritmo del progreso nacional que encabezó Andrés Manuel López Obrador y que actualmente impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
A Cuéllar le está explotando en la cara todo ese cúmulo de irregularidades que han estado presentes desde que inició su administración. Hoy enfrenta las consecuencias de sus pésimas decisiones de gobierno.
Sabedora de que necesita urgentemente que alguien le cubra las espaldas cuando deje el cargo, intenta desesperadamente imponer a su delfín; pero la tendencia de hartazgo deja en claro que nadie quiere la continuidad de un gobierno tan desastroso como el suyo. Su legado en la administración estatal está condenado a irse al basurero de la historia.
Apuntes del director
Es increíblemente preocupante el nivel de xenofobia que se ha generado durante esta Copa del Mundo. El odio sin fundamentos que se expresa en la narrativa actual dentro del torneo mundialista mancha a la pelota.
El aficionado de ocasión, el que no sabe nada de fútbol, el influencer pagado, no entienden nada sobre la mística de este bello deporte. Y claro que me estoy refiriendo al odio desmedido que está recibiendo un país latinoamericano hermano como lo es Argentina.
Es cierto que su selección no está mostrando el nivel deportivo que exhibió en Qatar 2022, pero, para quienes no entienden de pasión y entrega, su visión y perspectiva quedan nubladas por una narrativa perversa en la que ya se invirtieron millones.
Argentina gana y gana bien… No sé si le alcance para derrotar a Inglaterra, pero lo que no debemos dejar pasar es que se trata de un proyecto deportivo construido partido a partido y de una camada de jugadores que se viene consagrando desde 2021, rompiendo récords y alcanzando títulos históricos. Todo eso, claro, logrado con el apoyo del talento indiscutible de un ídolo y genio como Messi.
En este Mundial, Argentina no tiene la culpa de que Portugal no haya podido salir como líder de su grupo y de que no haya podido ganarle a España para poder enfrentar, en cuartos de final, a la propia Argentina.
Argentina tampoco es culpable de que Uruguay no haya podido anotarle un solo gol a España y clasificarse a dieciseisavos para enfrentar a la albiceleste. En lugar de eso, tuvo que medirse a una aguerrida Cabo Verde que estuvo a nada de noquearla. Pero, para los aficionados de ocasión, los xenófobos y los perversos influencers, es más fácil decir que la FIFA les dio una llave sencilla para llegar lo más lejos posible en este Mundial… ¡Estúpidos!, les digo yo.
Ya decía yo que era mucha casualidad que cada cuatro años aparecieran personas que, cada vez que jugaba Argentina, se volvieran “expertas en fútbol y en arbitraje”.
Hoy en día es más fácil denunciar una conspiración y llenar las redes de odio e insultos que reconocer la grandeza. La albiceleste es bicampeona de América y llegará contra los ingleses en calidad de campeona defensora. Dejemos de tirar odio y de externar frustraciones ajenas; disfrutemos del partidazo que se viene y de lo poco que le queda a este magnífico Mundial.