Casa de Gobierno: el salón social de la cuarta transformación
Por Cristian Flores
En 2021, durante su gira de “La Victoria y el Agradecimiento” en el municipio de Zacatelco, Lorena Cuéllar Cisneros prometió a los tlaxcaltecas que la Casa de Gobierno abriría sus puertas para convertirse en un espacio cultural y gastronómico para las familias. La idea, dijo, era replicar lo que Andrés Manuel López Obrador hizo con Los Pinos: devolverle al pueblo un inmueble que siempre fue suyo.
Cuatro años después, la promesa no solo sigue incumplida, sino que la realidad ha superado cualquier expectativa ciudadana. La Casa de Gobierno se convirtió en todo lo contrario a lo anunciado, pues se utiliza como un búnker político, un salón social y, en el peor de los casos, se ocupó como bodega de utilitarios de Morena.
En octubre de 2022, el inmueble gubernamental almacenó miles de cobijas con el estampado de Morena, mismas que fueron repartidas a los municipios dos años después. Durante el proceso electoral 2024-2027, la casa se convirtió en centro de operaciones políticas, donde candidatos a presidencias municipales sostenían todos los días reuniones con la mandataria.
El espacio que debía ser de todas las familias tlaxcaltecas fue, en realidad, el cuarto de guerra del partido en el poder.
Pero el uso partidista no es lo único que mancha el inmueble. La Casa de Gobierno ha fungido también como salón de fiestas particular de la familia Cuéllar Cisneros. Ahí se han celebrado cumpleaños a lo grande como el de la hermana de la gobernadora, las hijas y los de la propia Lorena Cuéllar. El más reciente, en febrero pasado, fue un festejo maratónico, donde presidentes municipales, integrantes del gabinete legal y ampliado, diputados locales, estructuras políticas, toda la dirigencia de Morena Tlaxcala e invitados especiales hicieron su entrada triunfal para celebrarle a la gobernadora sus primaveras, convirtiéndo su cumpleaños en un evento digno de la alta sociedad.
Lo más grave no es que la gobernadora celebre su cumpleaños, sino que lo haga en un inmueble público que prometió abrir a la ciudadanía. Lo grave es que convierta la Casa de Gobierno en un espacio de uso exclusivo para la élite política, mientras las familias tlaxcaltecas siguen esperando poder entrar algún día.
A más de cuatro años del inicio de su administración, Lorena Cuéllar no ha cumplido su promesa. La Casa de Gobierno sigue siendo lo que siempre fue: un espacio cerrado, exclusivo, donde se cuecen los acuerdos políticos y se celebran los cumpleaños del círculo rojo.
Es una burla para los ciudadanos. Lo que debió ser la casa de todos, hoy es el salón social de la clase política.
Nos vemos la próxima semana en El Juego Sobre la Mesa.
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