Libres del yugo lorenista
Por Aldo Romero
Las aspiraciones que tienen Raymundo Vázquez Conchas y Carlos Augusto Pérez Hernández hicieron que ambos perfiles se redefinieran como morenistas y no como lorenistas.
Ambos decidieron no seguir la ruta oficialista. Reconociendo sus fortalezas como políticos, optaron por trazar un camino propio de cara a la sucesión y no someterse ni declinar a favor del proyecto lorenista.
Ray lo hizo primero: rompió con todo lo que representa el lorenismo para poder trazar su ruta y defender su proyecto rumbo al 2027. El diputado federal se anticipó para no ser parte del juego perverso del gobierno de Cuéllar en la sucesión.
El más reciente es Carlos Augusto, quien no dejó que decidieran por él. Su instinto político, tras más de 25 años de trayectoria en la grilla, le permitió definirse y tomar con valentía una decisión que pocos se atrevieron a tomar por miedo.
Siendo una corcholata, de esas que Cuéllar destapó a finales del 2025, Carlos Augusto siempre fue crítico de la dinámica que desde el interior del gobierno se iba desarrollando para favorecer al alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Carlos Augusto nunca estuvo de acuerdo con los resultados de esas encuestas amañadas que Cuéllar hizo de forma interna para que aquellos que destapó declinaran y crearan una narrativa de unidad y respaldo en torno a Sánchez García.
Lo intentaron presionar y obligar para que desistiera de sus aspiraciones y trabajara organizando reuniones, cumpliendo cuotas y posando en fotos con el delfín; sin embargo, optó por una vía que pocos esperaban, pero que ojalá muchos repliquen en los meses venideros: dejar el cargo público.
El exdiputado federal y expresidente estatal de Morena se había convertido en un obstáculo, tanto para Cuéllar como para Marcela González Castillo.
El aún consejero morenista será ahora quien construya, con su trabajo en tierra, su futuro político y electoral.
De entrada, se antoja complicado que tanto Ray como Carlos Augusto cumplan su objetivo de ser candidatos al gobierno de Tlaxcala, pero su decisión los pone más cerca de tener un lugar en la mesa de negociación en la que se repartirán espacios de poder.
Lo que sí se debe reconocer es que ambos, sin dejar de ser morenistas, están haciendo frente al oficialismo en Tlaxcala. Ambos son la muestra de que Morena puede volver a ser ese partido que se construyó desde la pluralidad de ideas.
Liberados del yugo lorenista, su papel está siendo trascendental en la lucha por la sucesión.