Tamalizas para el delfín
Por Aldo Romero
Vaya descaro el del lorenismo, que en su desesperación por incrementar el posicionamiento de su delfín recurrió a la organización de “tamalizas” para que los ayuntamientos y hasta el Poder Judicial pudieran participar descaradamente en la operación política que tienen en marcha para la sucesión gubernamental.
Las verbenas que se han celebrado en municipios como Ixtacuixtla, Chiautempan, San Pablo del Monte, Totolac, etcétera, no tienen otro objetivo más que intentar que el alcalde capitalino, de una vez por todas, logre crecer en las encuestas.
Así es, esas tamalizas que se inventaron son una mera acción electorera con cargo al erario público, pues de entrada se ha obligado a los ayuntamientos afines a organizar convivencias, simulando que se trata de convivios en el marco del Día de la Candelaria para “preservar y fomentar las tradiciones”.
Es la acción político-electoral más desesperada que se haya visto en Tlaxcala, y se diseñó desde la dirigencia estatal de Morena con el afán de mostrar músculo y placear al aspirante oficialista.
No solo a los ayuntamientos se les ha cargado la organización, sino que también se ha obligado a integrantes del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) a hacer acto de presencia.
Es por eso que vimos a los magistrados del TSJE, Mildred Murbartian Aguilar, Enrique Acoltzin y hasta a Mary Cruz Cortés Ornelas disfrutar de su tamalito mientras posaban en fotos generales, apapachando al delfín.
Intervencionismo, cinismo y simulación describen perfectamente todos estos actos que se han realizado en los últimos días para favorecer al alcalde capitalino.
El despliegue electorero que va desde bardas, volantes y calcomanías, y ahora hasta tamalizas, es el reflejo de la desesperación que vive el lorenismo para hacer crecer a su delfín.
Habrá que esperar a las encuestas de febrero para verificar si todo ese “esfuerzo” sirvió de algo.
Para todo menos para vigilancia y seguridad
La respuesta a los recurrentes cuestionamientos sobre por qué no da resultados el millonario Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i) puede estar en la denuncia que emitió un grupo de trabajadores inconformes.
A través de dicha denuncia pública se informa que, al interior del complejo sistema de videovigilancia que al gobierno de Cuéllar le costó 300 millones de pesos, se registran un sinfín de anomalías que van desde fallas técnicas, violaciones a derechos laborales y hasta obligar a trabajadores a participar en las afiliaciones de Morena.
Los denunciantes arremeten en contra del director general, Gerardo Bucio Vergel; del jefe de Oficina y coordinador de Videovigilancia, Darío Rojas Mancilla, y del jefe de Departamento, Alejandro Andrés Mena Rivera.
Los tres funcionarios públicos son acusados de ser omisos en garantizar el correcto funcionamiento del sistema, pues de entrada los quejosos aseguran que el 60 por ciento de las cámaras de videovigilancia se encuentran sin conexión, no funcionan o no responden a los comandos de movimiento, lo que impide el seguimiento en tiempo real y “debilita gravemente” las labores de seguridad.
Incluso, los acusan de ejercer abuso de poder en contra del personal operativo y administrativo, además de que no cuentan con la preparación necesaria para estar al frente del cargo que ostentan.
Ya veremos si el gobierno de Cuéllar responde a tal denuncia, porque de entrada sabemos que el C5i no ha dado los resultados que las y los tlaxcaltecas esperaban.