EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

La reciente visita de Gerardo Fernández Noroña a Tlaxcala recordó la fragilidad de la Cuarta Transformación, ese movimiento político y “social” que integran los partidos Morena, PT y Verde.

Noroña fue arropado por la estructura del PT, que es controlada en su totalidad por la familia Garay, lo que resulta curioso, porque en todo momento la visita del senador pareció más un evento cien por ciento petista, pese a que ya no milita en ese partido y oficialmente es militante y representante popular de Morena.

Sin ser arropado por los suyos, este camaleón de la izquierda se adelantó a los tiempos electorales y flagrantemente violó la ley electoral al pedir descaradamente el voto a favor de Morena, PT y Verde en los comicios de 2027.

Señaló que el proceso electoral será de vital importancia para el movimiento en el que milita, razón por la que no dudó en decir que la unidad es fundamental para los partidos que lo integran.

Y si la unidad es fundamental, ¿por qué no hubo la cortesía del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, encabezado por Marcela González Castillo, de acompañarlo y arroparlo?

Es evidente: no hay unidad total en la Cuarta Transformación. En estos momentos, la tríada partidista lucha por sus propios intereses; se mueven a conveniencia.

Solo responden al amalgamiento cuando en verdad buscan obtener votos para ganar espacios de poder, pero se fragmentan cuando no hay consensos y las lealtades y los intereses están en juego, como ahora ocurre con la antesala de la reforma electoral.

En Tlaxcala, Morena, PT y Verde parecen ir sin rumbo, sin unidad. De entrada, el partido de la estrella ya exhibió a su mejor aliado; no están siendo equitativos de cara a la sucesión gubernamental.

La diputada Irma Garay Loredo lo señaló: los activos petistas, como ella y Covarrubias, merecen ser integrados en las encuestas porque, de acuerdo con su percepción, el PT cuenta con perfiles competitivos que han acompañado al movimiento de transformación, por lo que merecerían estar midiéndose junto con Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García.

Aunque el dueño de la franquicia (Silvano Garay) lo ha dicho, que respaldarán a quien salga electo como el candidato de la coalición (si es que la hay), no podemos perder de vista que el PT no permitirá que se le trate, una vez más, de menos, lo que de entrada ya exhibe una rivalidad con el partido oficialista, que ha hecho del agandalle y la voracidad su ideal partidista.

Basta ver a Covarrubias arremetiendo contra el partido oficialista y acusar a sus liderazgos de “tenerle miedo”.

Con el Verde las cosas están peor, porque si Noroña vino a abogar por la unidad en Tlaxcala, no quiso ver o de plano no lo pusieron en contexto.

El Partido Verde, franquicia de Jaime Piñón Valdivia, literalmente está desintegrado en Tlaxcala y alejado de lo que representa la Cuarta Transformación. Por diferencias políticas rompieron con el gobierno de Lorena Cuéllar y con Morena, lo que derivó en que se quedaran sin representantes en el Congreso local.

Recientemente, emitieron un comunicado que lo deja en claro: en Tlaxcala, el Verde responde a sus intereses, sin importar los acuerdos que su dirigencia nacional realice. En el estado no acompañan el proceso de transformación e incluso el partido pidió a sus militantes abstenerse de colaborar con Morena y el intervencionismo gubernamental en la operación delfín para posicionar al alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, en ese despliegue de promoción ilegal de imagen que incluye bardas y entrega de volantes.

No existe esa unidad partidista por la que Noroña pide el voto en Tlaxcala y, a como van las cosas, se antoja difícil ver a la exitosa coalición electoral “Juntos Hacemos Historia” repetir la hazaña en 2027.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *