EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

¿Por qué la gobernadora busca desesperadamente que Alfonso Sánchez García sea el candidato de Morena a la gubernatura y, por ende, convertirse en el sucesor que le dé continuidad a su proyecto político?

La arenga que Cuéllar lanzó el pasado viernes tras concluir una edición más de su informe de gobierno regionalizado y realizado en el municipio de Panotla, llevaba una clara dedicatoria a favor del alcalde capitalino al aludir el polémico “vamos con el…”.

Dicho eslogan ya lo conocemos todos, lo vemos en cada barda pintada en los 60 municipios: “Tlaxcala va con él”, acción que ya le valió al alcalde múltiples denuncias presentadas ante el órgano electoral local.

Y si bien Cuéllar no aludió a su delfín directamente pues completo su arenga con un “vamos con el desarrollo, vamos con el proyecto”, sí hizo un énfasis especial en la parte del “vamos con el…”.

Dichas declaraciones revelan el pavor que tiene Cuéllar a que alguien ajeno a su proyecto se haga de la candidatura morenista para sucederla.

Hace mención en la permanencia de sus obras y de que alguien que la halla acompañado en esos “logros” o que, por lo menos, comparta su visión gubernamental, sea quien les dé continuidad.

Es escasa la transparencia sobre esas obras faraónicas y sin impacto social. Está más que claro que son muchos los intereses individuales y de grupo los que radican en la ejecución y operación de diversas acciones gubernamentales, como, por ejemplo, la construcción de las denominadas ciudades.

Un ejemplo es la mentada “Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento”, pecaríamos de ingenuos si creemos que se aplicaron de manera correcta los más de 100 millones de pesos para sus primeras dos etapas, porque al día de hoy parece más un elefante blanco que un edificio funcionalmente activo. Y ojo, porque el gobierno habló de una inversión total de 556 millones para la conclusión del inmueble que “consolidará a Tlaxcala como un referente nacional”, pero que hasta hoy solo ha logrado albergar un informe gubernamental y un pírrico concierto infantil, además de reactivar un conflicto por límites territoriales entre Yauhquemehcan y Amaxac de Guerrero.

No es que seamos mal pensados, pero en un gobierno en el cual sus banderas han sido la simulación, la opacidad y el negocio familiar, debemos tener más presente la idea de que hay gato en encerrado.

De ahí la urgencia de Cuéllar de que Alfonso sea el hombre que le cuide su espalda ante posibles investigaciones, porque eso de la continuidad es un mero discurso populista, y el claro ejemplo han sido las obras del obradorismo, que hoy se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por las diversas irregularidades presupuestales y de calidad en su ejecución que se han ido revelando.

Cuéllar le teme a la sucesión y sabe que su delfín no goza de una buena aceptación, razón por la que ha intervenido descaradamente en el proceso, aunque la estrategia les esté resultando contraproducente, pues Alfonso es de los peores perfiles que hoy desfilan en Morena, y Cuéllar está consolidada como una de las peores mandatarias a nivel nacional. El lorenismo, está al borde del colapso.

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