¿Terminará una etapa oscura para Morena Tlaxcala?

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EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

La continuidad de Marcela González Castillo al frente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena es insostenible y su salida debe ser, más que un tema interno, un acto de congruencia, dado lo que se establece en la convocatoria para el proceso interno por el que habrá de definirse la Coordinación Estatal de los Comités en Defensa de la Cuarta Transformación.

El filtro ético y moral de la referida convocatoria deja en claro que su continuidad como líder del partido guinda ha llegado a su fin. La relación marital que tiene con uno de los aspirantes es el punto de inflexión para que dé un paso al costado.

Ella asegura que ya presentó su renuncia, pero alega que, mientras no haya respuesta ni una convocatoria para renovar dirigencias estatales, seguirá en el cargo, lo que demuestra su ambición y su incongruencia con lo mandatado por su partido.

Aun con su resistencia, Marcela se irá y dejará una dirigencia marcada por diversas polémicas, como el intervencionismo en asuntos municipales y legislativos; el trato inequitativo a militantes y simpatizantes, además de usar la estructura del partido para favorecer las aspiraciones de su esposo.

Empoderada por su jefa moral, Lorena Cuéllar Cisneros, Marcela González ejerció un control excesivo e indolente.

Siendo presidenta de Morena, hizo su voluntad al interior del Congreso local y se adueñó de todas las áreas político-administrativas del Legislativo.

Sometió a conveniencia a ayuntamientos e incluso impuso a jueces y magistrados en el pasado proceso electoral judicial.

Marcela no representó los ideales de Morena; por el contrario, denigró la causa legítima de un partido-movimiento… usó su poder a conveniencia.

Ante esos excesos, no es de extrañar que diversos sectores, incluso dentro del mismo lorenismo, celebren su inminente salida.

Pero no hay que cantar victoria. Su salida de la dirigencia de Morena parecerá más una jugada estratégica del lorenismo que un acto de congruencia con los ideales morenistas.

El riesgo de que su relevo en el partido guinda sea una mera simulación está más vivo que nunca. Es por eso que es inevitable preguntarse si la salida de Marcela González marcará el final de un capítulo oscuro en la historia de Morena Tlaxcala y si el anuncio garantizará verdaderamente equidad y transparencia en la contienda.

Marcela se va de Morena, pero… ¿a qué costo? Bajo su control, el partido obradorista en Tlaxcala sufrió un daño considerable.

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