EN LA MIRA-COLUMNA
Por Aldo Romero

Se acerca la fecha que el Consejo Político Nacional de Morena estableció para dar inicio al proceso interno con el que se definirá a la candidatura para renovar las 17 gubernaturas que estarán en disputa en 2027.

En Tlaxcala, la cercanía con la fecha (22 de junio) ya ha provocado la reacción y movilización de aquellos perfiles que aspiran a encabezar lo que en Morena prefieren llamar: Coordinación Estatal en Defensa de la Cuarta Transformación.

La senadora Ana Lilia Rivera Rivera, a quien las casas encuestadoras dan como amplia favorita para ser la sucesora de Lorena Cuéllar Cisneros, terminó con meses de silencio ante la prensa y ha comenzado con un carrusel de entrevistas en las que, al parecer, está hablando ampliamente de sus aspiraciones, de actos anticipados de campaña y del papel cuestionable que ha desempeñado el árbitro electoral local. Además de que alista un informe masivo de actividades legislativas.

Rivera Rivera busca nuevamente capitalizar la narrativa bajo un enfoque izquierdista y un papel defensor de la soberanía y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Por su parte, el delfín está llegando al proceso interno con una medida cautelar en su contra que podría derivar en la nulidad de su registro como aspirante a la precandidatura… claro, si es que Morena es congruente con lo que dice, esa sería una razón por la cual Alfonso Sánchez García estuviera impedido de participar.

Pese a ello, el alcalde capitalino ya se alista para presentar su licencia al cargo. Con cierto nerviosismo, la estructura lorenista ya le dio su bendición en una reciente convivencia celebrada en un reconocido salón social de Tlaxcala capital.

Más que seguridad, el lorenismo ha demostrado preocupación sobre lo que podría pasar una vez emitida la convocatoria para los registros; de ahí la desesperación reflejada en la movilización de todo el aparato gubernamental, las bardas y hasta playeras, colgándose del contexto mundialista.

Si tan seguros estuvieran de su ventaja, no andarían incurriendo en actividades polémicas e ilegales para posicionar al aspirante oficialista.

Otros aspirantes, como Carlos Augusto Pérez Hernández, apelan a la congruencia y al respeto a los llamados hechos por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Recientemente, el consejero morenista cuestionó a sus compañeros de partido que se aferran a sus cargos públicos por no ser congruentes y mostrarse irrespetuosos con la líder del movimiento político al que pertenecen.

De cara al inicio del proceso interno, Carlos Augusto le recuerda al morenismo en Tlaxcala que ha sido el primero y único en separarse de su cargo público para enfocarse en su aspiración electoral.

Por otro lado, y sin quitar el dedo del renglón, están Raymundo Vázquez Conchas y Óscar Flores Jiménez, quienes están a la espera de la convocatoria oficial para definir si existen las condiciones para participar por la candidatura.

Así es como, a medida que se acerca la tan ansiada fecha, la actividad entre los morenistas que suspiran comienza a intensificarse; ya veremos si al final la unidad partidista prevalece o si termina por imponerse la fractura de un partido que ya no cuenta con tanto respaldo popular como se presume.

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