Peligrosa confesión lorenista
Por Aldo Romero
La desesperación por ver a su máxima rival política imponerse día con día ha llevado a Lorena Cuéllar a alcanzar un nuevo nivel de descaro; pues confesar abiertamente, ante trabajadores de su administración, que tiene metidas sus sucias manos en el proceso interno de Morena es una afrenta a la democracia y a la voluntad popular.
Sin pudor, Cuéllar ha confirmado que está trabajando para que su sucesor sea su ahijado político, Alfonso Sánchez García, y, como todos lo sabemos, hará todo lo posible por imponerlo, sin importar que violente los derechos de la clase trabajadora y que eso signifique también violentar las leyes electorales.
La declaración de Cuéllar marca un peligroso precedente, por lo que debería ser un foco de atención para la dirigencia nacional de Morena y de los partidos aliados que acompañan este proceso, pues contraviene la convocatoria y los ideales que pregona el movimiento que se denomina Cuarta Transformación.
Cada día son más las voces que confirman que no existe equidad en la contienda interna y que la intromisión del gobierno lorenista lastima el proceso. Tan solo escuchemos las declaraciones del exaliado de Cuéllar, Carlos Augusto Pérez Hernández, quien reconoce que hay dados cargados a favor del delfín.
La intromisión de Cuéllar para buscar la imposición de Alfonso es un atentado contra la legalidad y, mientras no haya denuncia o pronunciamiento alguno, su actuar ilegal seguirá ganando terreno.
Y mientras Cuéllar intenta acabar con el espíritu democrático, Ana Lilia continúa creciendo día a día. No es un tema de popularidad; la senadora con licencia está acumulando el rechazo ciudadano que aumenta diariamente en contra de Cuéllar para capitalizarlo a su favor.
Ya veremos si eso es suficiente para que la voluntad popular se imponga al proyecto de continuidad de un grupo político plagado de personas perversas que solo simulan democracia y que, desde hace años, tienen a Tlaxcala sumido en la alternancia de familias para satisfacer intereses ajenos al pueblo.