Unidad y civilidad; la prueba de fuego para la 4T
Por Aldo Romero
Arrancó el proceso interno de la Cuarta Transformación para la definición de la candidatura al Gobierno de Tlaxcala, y la clave para que sea un proceso justo y transparente radicará en la unidad y la civilidad.
La unidad de los perfiles competitivos que formalizaron su registro para buscar la candidatura cuatroteísta será el factor que permita evitar el terrible desgaste que representará este proceso, pues serán seis meses de intensa actividad proselitista que, sin duda, terminarán desgastando la imagen de más de un aspirante.
Pareciera que todos tienen el interés de que se desarrolle un proceso en el que el respeto, la civilidad democrática y la unidad se privilegien por encima de los intereses personales, pero la pregunta es inevitable: ¿realmente estarán dispuestos a dar ese paso para agruparse, caminar juntos y acatar el resultado final?
Hay que reconocer que el primero en proponer la firma de un pacto de unidad fue el diputado federal con licencia, Raymundo Vázquez Conchas, quien cuenta con un historial destacado si de acuerdos de unidad partidista en tiempos electorales hablamos.
Dicha propuesta tomó mayor relevancia cuando la senadora con licencia, Ana Lilia Rivera Rivera, convocó a un proceso sin revanchismos.
Pero la senadora apuntó más allá de buscar la convergencia de los aspirantes cuatroteístas. Sabe perfectamente que un proceso justo no solo se logrará con pactos entre sus compañeros que buscan la gubernatura y una foto en la que se vea a todos tomados de la mano.
Ana Lilia sabe que, para garantizar un proceso equitativo, se requiere hacer un llamado franco y directo al gobierno que encabeza Lorena Cuéllar Cisneros para que saque las manos de la contienda y priorice la continuidad de la Cuarta Transformación por encima de los intereses familiares y de grupo.
Es de vital importancia señalar que no es Ana Lilia contra Alfonso; Raymundo contra Carlos Augusto; o los de Morena contra los del PT y el Verde. Es el proceso interno en Tlaxcala contra toda una estructura caciquil que lleva años exprimiendo al estado.
Es por eso que la verdadera unidad es más que firmas y poses con rostros sonrientes; se trata de un acto que garantice que el gobierno deje de intervenir y respete la voluntad popular respecto al rumbo que debe tomar el estado.
La senadora, quien cuenta con el mayor respaldo popular en esta justa interna, sabe que tiene la calidad moral para tomar la iniciativa de abrir los puentes con el gobierno estatal, a fin de que ella y todos los aspirantes estén en igualdad de condiciones y sin el uso del aparato oficialista en su contra.
Ya veremos si, de verdad, el gobierno que encabeza Cuéllar es capaz de escuchar y atender los llamados que incluso liderazgos externos le han hecho para que el proceso interno de la Cuarta Transformación sea justo.