La continuidad del lorenismo; entre la crisis ambiental y comunitaria

0
EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

Contundente fue el desplegado que diversas organizaciones civiles, colectivos y activistas firmaron para exhibir la crisis ambiental y comunitaria que se ha agudizado en los estados de Tlaxcala y Puebla, donde las autoridades han contribuido con su omisión para agravar la problemática.

En el caso de Tlaxcala, las organizaciones, colectivos y activistas fueron duros contra el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros; expusieron la verdad de un gobierno que impone su idea de progreso por encima de los ecosistemas y las formas de organización comunitaria.

La administración lorenista ha sido detonante del deterioro ambiental y de la crisis que ahora enfrentan diversas comunidades de la entidad, que comienzan a organizarse para hacerle frente a la imposición de proyectos sin impacto social.

La falta de un plan eficaz para reducir las descargas residuales que agravan la contaminación de la Cuenca Atoyac-Zahuapan; la construcción de las Ciudades Administrativa, del Entretenimiento y la intentona de una Ciudad de la Juventud comprometen la salud de la población, la biodiversidad y la economía local.

Incluso, la fallida acción de contingencia en los rellenos sanitarios de Atlangatepec y Nanacamilpa ante la reducción de su vida útil, y la subsecuente imposición del denominado Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI), no solucionarán la problemática del manejo de los residuos sólidos y solo le han provocado al gobierno de Cuéllar la apertura de un nuevo frente de confrontación con la ciudadanía.

Los firmantes hablaron por todos al señalar que dichos proyectos y omisiones del gobierno lorenista solo encrudecen la crisis ambiental y territorial, pues se imponen desde la falta de transparencia, la división comunitaria, la protección de intereses empresariales, la criminalización y represión de la protesta social; el impulso de campañas mediáticas de descalificación y el acoso a la población.

Con el lorenismo, estamos condenados a que nuestros territorios sigan siendo zonas de sacrificio. Hay que decirlo claro: en Tlaxcala estamos lejos de acceder a la justicia socioambiental y, en caso de una eventual imposición de su delfín, la crisis ambiental y comunitaria seguirá agudizándose, pues con el grupo político que hoy gobierna y que pretende extenderse un sexenio más, los intereses económicos están por encima de los derechos del pueblo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *