Lorenismo vs Morena
Por Aldo Romero
Morena llegó a sus 15 años de existencia y lo hizo con la consagración de un nuevo liderazgo emanado de la voluntad popular. En un aniversario más, simpatizantes y militantes decidieron cerrarle el paso a la continuidad de las dinastías, de las familias, de los proyectos personales y de grupo que no representaban en nada a la denominada Cuarta Transformación.
La designación de Ana Lilia Rivera Rivera como Coordinadora Estatal de los Comités en Defensa de la Transformación y la Soberanía representó una contundente derrota para Lorena Cuéllar Cisneros y un triunfo para las bases fundadoras del morenismo en el estado.
El resultado del proceso interno del partido guinda le da mayor significado a la frase: “Lorena no es Morena”, porque es la muestra más efectiva de que la ciudadanía está harta de su gobierno y de que no permitirían tragarse la continuidad de su perverso proyecto político, con el que solo buscaba conservar sus canonjías e impunidad.
La semana pasada escribí que Cuéllar no aceptaría con facilidad su derrota, y los actos que estamos presenciando lo están confirmando; la gobernadora expone al máximo su talante antidemocrático, razón por la que no será fácil para la nueva líder morenista hacerse del control del partido. Para lograrlo, debe pasar por encima de una parte de la estructura lorenista que ya está mostrando resistencia para reconocerla.
El lorenismo, aún enquistado en los órganos internos de Morena, puede fungir como un grupo de choque para complicar la construcción del proyecto que ahora encabeza Ana Lilia. Muestra de ello es la actitud de la mayoría de los integrantes del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, quienes se niegan a reconocer públicamente a su nueva líder.
Un video que nos compartieron y que publicamos en Enigma Diario muestra la incomodidad de algunos de los integrantes del CEE que encabeza de manera provisional Jaina Daniela Flores Meneses cuando se les habla de reconocer el liderazgo de Ana Lilia.
Adalberto Sánchez Solís, quien es Secretario de Formación Política del CEE y Consejero Estatal, ha sido el primero en atreverse a alzar la voz para que la estructura lorenista en Morena reconozca a Ana Lilia como la nueva líder. Con la autoridad moral de un militante fundador, Adalberto exigió la inclusión de la Coordinadora Estatal en las actividades partidistas que promueve el CEE, a fin de ser congruentes con el mensaje de unidad, pero es un hecho que su llamado no tiene el peso que se requiere para convencer a toda esa estructura perversa.
No será tan sencillo que Ana Lilia le quite el control del partido a Cuéllar; para ello será necesaria una operación desde la dirigencia nacional, a fin de que la nueva líder guinda sea aceptada, pues no olvidemos que la Senadora representa, de entrada, todo lo contrario a los intereses perversos del actual grupo en el poder, y esa estructura partidista que hoy se resiste a reconocerla fue formada para satisfacer los intereses de Cuéllar y su delfín.
Lo que sí es un hecho es que el Comité Ejecutivo Estatal en funciones no garantiza unidad, lealtad y respeto a la nueva líder, por lo que será necesaria una limpia en Morena Tlaxcala para quitar los obstáculos que puedan complicarle el camino a Ana Lilia rumbo al 2027.
El lorenismo debe entender que está herido de muerte, y lo mejor que deben hacer es dar un paso al costado; abandonar a Morena y darle la oportunidad, sin sabotajes, al nuevo proyecto político y a su nueva líder.