A.L.A.S llama a proteger la Laguna de Acuitlapilco con acciones avaladas por estudios científicos
Redacción/Enigma Diario
La Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S), integrada por Yaocalli Centro de Estudios y Acción Social A.C., Xilonen Grupo Ambiental y Libélula Viajera, recibió a especialistas de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para continuar estudios sobre la calidad del agua de la Laguna de Acuitlapilco.
Dicho trabajo da seguimiento a investigaciones realizadas desde 2023, cuando desde la UPCO-LAV (Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida) se promovió la visita y los estudios sobre la calidad del agua por parte de la misma institución de educación superior. Ahora se retoman las investigaciones para mapear otras zonas de riesgo, contaminantes, y saber más sobre el nivel de afectación ambiental del ecosistema y fortalecer acciones de restauración respaldadas por evidencia científica y trabajo comunitario.


No puede existir turismo sin saneamiento ambiental
A.L.A.S cuestiona qué tipo de turismo se pretende hacer desde las instituciones gubernamentales del estado de Tlaxcala, y señala que antes de pensar en promover este tipo de actividades a gran escala en la Laguna de Acuitlapilco, es necesario y urgente atender la contaminación que se genera principalmente por las descargas que llegan al cuerpo de agua por medio de las barrancas, especialmente las que provienen del parque industrial de Xiloxoxtla, y las provenientes de varias colonias del municipio de Tlaxcala; de esta manera, buscar construir colectivamente un plan real de restauración ecológica. La organización advierte que el ordenamiento territorial municipal habla de turismo sin claridad sobre acciones integrales de saneamiento.
La salud de la laguna también es la salud de las comunidades
Los estudios buscan identificar contaminantes que podrían afectar tanto al ecosistema como a las personas que viven cerca y dependen directa o indirectamente del agua del humedal. Defender la laguna también significa defender el derecho colectivo a un ambiente sano y condiciones dignas de vida.
Los estudios científicos ya alertaban sobre riesgos ecológicos graves Investigaciones realizadas en 2023 por especialistas de la UNAM detectaron efectos teratogénicos en organismos expuestos al agua de la laguna, incluyendo deformaciones y altos niveles de mortalidad. El estudio advierte posibles impactos severos en la biodiversidad si la contaminación continúa.
La ciencia y la organización comunitaria son fundamentales para defender el territorio
La colaboración entre especialistas y comunidades fortalece las acciones de A.L.A.S para impulsar estrategias de restauración ambiental basadas en evidencia científica y participación ciudadana. Comprender la salud de la laguna es clave para tomar decisiones responsables sobre el territorio.
La Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S) está conformada hasta ahora por Yaocalli Centro de Estudios y Acción Social A.C., Xilonen Grupo Ambiental y Libélula Viajera, dedicada a la defensa, restauración y protección de la Laguna de Acuitlapilco y su ecosistema lacustre. A través de acciones de organización comunitaria, educación ambiental, incidencia pública y colaboración con instituciones académicas y científicas, A.L.A.S impulsa estrategias para garantizar el derecho a un ambiente sano, la conservación de la biodiversidad y el bienestar socioambiental de las comunidades vinculadas a la laguna. Su trabajo busca fortalecer la participación ciudadana y promover decisiones territoriales basadas en la justicia ambiental, el cuidado del agua y la sostenibilidad ecológica.


La visita de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a la Laguna de Acuitlapilco, representa mucho más que un ejercicio técnico de muestreo de agua. Para la Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S), integrada hasta ahora por Yaocalli Centro de Estudios y Acción Social A.C., Xilonen Grupo Ambiental y Libélula Viajera, este proceso significa un paso estratégico en la defensa del ecosistema lacustre y en la construcción de acciones comunitarias respaldadas por evidencia científica.
El pasado 27 de abril, integrantes de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCIT) de la UNAM realizaron estudios sobre la calidad del agua de la laguna con el objetivo de identificar contaminantes presentes y conocer el grado de afectación ambiental que enfrenta este cuerpo de agua. Sin embargo, estos trabajos no parten de cero. Representan la continuidad de estudios previos realizados en 2023, realizados por la misma institución de educación superior y gestionados desde la Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida (UPCO-LAV). Dichas investigaciones ya mostraban señales preocupantes sobre el deterioro ecológico de la laguna y los posibles riesgos asociados a las descargas municipales e industriales.
Durante el estudio de 2023 se realizaron mediciones fisicoquímicas, detección de compuestos orgánicos volátiles asociados a contaminación industrial y pruebas toxicológicas en embriones de pez cebra (Danio rerio), un organismo utilizado internacionalmente como bioindicador de toxicidad ambiental. Los resultados mostraron hallazgos alarmantes. En organismos expuestos a muestras tomadas cerca de descargas municipales se registró un 50% de mortalidad y un 15% de teratogénesis, es decir, alteraciones severas en el desarrollo biológico. Entre los efectos observados se encontraron larvas con cola curva, retraso en el desarrollo embrionario y ausencia de formación de órganos vitales.
Desde una perspectiva toxicológica y fitosanitaria, estos resultados son altamente relevantes porque evidencian la presencia de sustancias químicas capaces de alterar procesos fundamentales del desarrollo de organismos acuáticos. El propio reporte técnico advierte que este tipo de efectos puede traducirse en impactos ecológicos profundos, ya que organismos con deformaciones severas tienen pocas probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Cuando estas afectaciones ocurren de forma constante dentro de un ecosistema, existe riesgo de disminución poblacional, pérdida de biodiversidad e incluso desaparición de especies y comunidades biológicas enteras.
El estudio también detectó compuestos orgánicos volátiles relacionados con actividades industriales, incluyendo trazas de benceno, estireno, cloruro de vinilo, triclorobenceno y tricloroetileno, sustancias asociadas a procesos industriales y potencialmente peligrosas para la salud ambiental. Aunque el reporte señala que el deterioro de la laguna aún podría revertirse mediante acciones urgentes de saneamiento y eliminación de descargas, también enfatiza la necesidad de prohibir cualquier vertimiento contaminante hacia este cuerpo de agua para preservar las comunidades ecológicas que todavía habitan el ecosistema.
En este contexto, el análisis actual del agua adquiere todavia mayor relevancia frente al escenario político y administrativo del municipio. Recientemente, el Ayuntamiento de Tlaxcala anunció la elaboración de su ordenamiento territorial, un instrumento que definirá el futuro del territorio y las actividades permitidas también en torno a la laguna. Desde A.L.A.S consideramos que ningún proyecto de desarrollo, urbanización o aprovechamiento turístico puede plantearse sin información clara y transparente sobre el estado ambiental del ecosistema y sobre todo, sin escuchar las voces de las comunidades involucradas, colectivos e investigadoras e investigadores vinculados a este cuerpo de agua.
Resulta preocupante que, en los discursos institucionales, la recuperación de la laguna aparezca asociada principalmente al turismo. La laguna no debe sanearse porque pueda convertirse en un atractivo económico, sino porque es uno de los ecosistemas más importantes del estado: un espacio rico en expresiones bioculturales, fundamental para el bienestar social, el equilibrio ecológico y las condiciones dignas de vida de las comunidades que la habitan y la rodean. Pensar el territorio únicamente desde una lógica turística corre el riesgo de invisibilizar los impactos acumulados de la contaminación, así como las necesidades reales de las personas que conviven diariamente con este ecosistema.

Por ello, para A.L.A.S la ciencia y el trabajo comunitario deben caminar juntos. Comprender la salud de la laguna es el eje central para diseñar estrategias coherentes de cuidado, restauración y protección del agua. Este colectivo, invita a mirar la urgencia invita a mirar la urgencia de organizarse para proteger este biodiverso cuerpo de agua. Solo con diagnósticos claros será posible impulsar políticas públicas responsables, acciones comunitarias efectivas y mecanismos de vigilancia ciudadana que respondan verdaderamente a las necesidades del territorio.
Defender la Laguna de Acuitlapilco implica reconocer que el agua no es un recurso decorativo ni una mercancía para proyectos futuros: es una condición indispensable para la vida, la salud y la permanencia de las comunidades que históricamente han habitado este territorio.