Pese a la crisis, Morena afina su maquinaria electoral

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EN LA MIRA-COLUMNA
Por Aldo Romero

Lo que debía ser la conmemoración del aniversario de la victoria electoral de la primera mujer presidenta en la historia de la vida democrática del país terminó por convertirse en un acto de movilización electorera, del cual Tlaxcala no estuvo exento.

Para nada fue casualidad que la mandataria federal optara por no convocar a las entidades a un mitin multitudinario en el corazón del país. El hecho de realizarlo de manera simultánea en las principales plazas públicas de los 32 estados fue un plan con maña.

El escenario por el que atraviesa Sheinbaum Pardo, a casi dos años de gobierno, es complicado; la crisis en la que se encuentra sumida su administración golpea brutalmente a su partido.

A la mandataria federal y a Morena les urge recuperar la narrativa a su favor y, rumbo a las elecciones intermedias para la renovación del Congreso de la Unión y 17 gubernaturas, buscaron probar qué tan aceitada se encuentra la maquinaria territorial.

El pretexto fue ese: no concentrar la movilización en el centro del país para regionalizarla de manera simultánea y medir la capacidad de convocatoria que se tiene en los estados.

Sheinbaum lo sabe perfectamente; es urgente que su movimiento político demuestre que sigue “unido y activo” ante el asedio que enfrenta por diversos frentes y la inminente reorganización de la oposición, que bien podría ser encabezada por el PAN.

Para el grupo que ostenta el control político en Tlaxcala cayó como anillo al dedo el acto para “conmemorar” la elección de la continuidad de la denominada Cuarta Transformación. Para el lorenismo representó la oportunidad perfecta para movilizar, de forma no orgánica y a través del ya acostumbrado acarreo bajo presión, a cientos de ciudadanos con la obvia intención de mostrar, de manera desesperada, músculo político y, de paso, apuntalar a su delfín.

El informe de Sheinbaum en Tlaxcala no fue más que un acto completamente acondicionado para hacer lucir al lorenismo y reafirmar el respaldo a las aspiraciones del alcalde capitalino Alfonso Sánchez García. ¿Así o más descarados?

Insisto, la congregación de morenistas en las plazas públicas del país no tuvo como objetivo mostrar respaldo hacia la mandataria federal; fue una movilización para comenzar a aceitar la maquinaria electorera en las entidades y, en Tlaxcala, probar qué tanto peso puede tener el lorenismo en la antesala del proceso interno para la definición de la candidatura al gobierno estatal.

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