Respeto a la ley electoral; un reto para el morenismo
Por Aldo Romero
De acuerdo con la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, ya existen evidencias suficientes de un despliegue masivo de pinta de bardas atribuidas a morenistas que buscan los gobiernos estatales y algunas presidencias municipales en los comicios de 2027.
La líder morenista reconoce que los órganos internos de su partido no estaban cumpliendo su función de vigilar y evitar que los actos anticipados de campaña se salieran de control, razón por la que ordenó a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia ser más “proactiva” e investigar de OFICIO cada una de las denuncias que se han vuelto un dolor de cabeza para el denominado partido izquierdista.
De entrada, la presidenta ya giró instrucciones para indagar a dos de los referentes de su partido por promoción anticipada. El primero es el senador Waldo Fernández, quien busca la gubernatura de Nuevo León, y la segunda es la senadora Julieta Ramírez, quien busca la candidatura por la gubernatura de Baja California.
Las razones por las que la líder guinda dio esa instrucción son evidentes. Su partido se encuentra asediado; las acusaciones de nexos con el crimen organizado lo tienen mal parado ante la ciudadanía, y los señalamientos de proselitismo ilegal abren un nuevo frente en su contra.
Así es, Ariadna Montiel busca arreglar, en la medida de sus posibilidades, el cochinero que dejó Luisa María Alcalde.
Financiamiento inexplicable, derroche de recursos, reuniones masivas con intervención gubernamental, folletos, volantes y bardas es lo que preocupa a Ariadna Montiel, y todo eso también ocurre en Tlaxcala.
Si la presidenta de Morena ya ordenó investigar de oficio tales actos, es necesario que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia incluya el caso del alcalde Alfonso Sánchez García, quien, de todos los aspirantes morenistas al gobierno de Tlaxcala, ha sido el más descarado al violentar la ley a su antojo; lo peor de todo es que lo ha hecho con el apoyo del gobierno del estado y, lamentablemente, solapado por el órgano electoral local.
Morena busca salir de la polémica cuanto antes, pero solo lo logrará cumpliendo con lo que dice. Si de verdad quiere mantenerse en “la ruta de la honestidad y la congruencia” rumbo a 2027, debe empezar predicando con el ejemplo.
La simulación le ha causado mucho daño al instituto guinda; el partido hegemónico es víctima de sí mismo. Los actos anticipados de campaña son la consecuencia de predicar con la mentira y actuar con incongruencia.
Hoy Morena tiene el reto de acatar lo que establece la Constitución; esa que juraron defender con uñas y dientes. Ya veremos si el partido obradorista es capaz de aplicar sanciones ejemplares y, por lo tanto, negar el registro a todos sus militantes que, con financiamiento dudoso, violentaron la ley electoral.