Perredismo sin brújula, la excusa para una eventual alianza con Morena

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EN LA MIRA-COLUMNA (1)
Por Aldo Romero

De ser un referente de la izquierda en América Latina a estar al borde de la extinción, hoy el Sol Azteca vive sus peores años, producto de la pérdida de su ideología y de una alianza perversa con aquellos que durante décadas fueron sus verdugos.

Carente de respaldo social y siendo más un cascarón vacío que un verdadero instituto político con presencia y estructura, el Partido de la Revolución Democrática llegará a un nuevo proceso electoral sujetándose de lo que pueda para sobrevivir.

En esta ocasión, el PRD no pretende establecer alianzas con el PRI y el PAN; la lección está aprendida. La coalición con la derecha mexicana condenó al Sol Azteca a nivel nacional, por lo que hoy mantiene una pírrica presencia en algunos estados, entre ellos Tlaxcala.

Ese partido que protagonizó durante años férreas movilizaciones de lucha desde la oposición intenta desesperadamente reivindicarse; ya le vendió su alma al diablo y ahora regresa con la cola entre las patas a buscar la reconexión con la izquierda mexicana, sin importar que para ello tenga que pactar con su nuevo verdugo: Morena.

El desplegado que emitió el denominado “Bloque Nacional de Partidos Locales del PRD” es la muestra clara de que ese instituto se niega a desaparecer y está dispuesto a ser el trapo de uso de la política mexicana.

Usando como pretexto la preocupación que genera el avance de la derecha en América Latina, ese bloque comenzó a pregonar por la unidad de las izquierdas en el país y le extendió la mano a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (sí, la misma a la que critican y cuestionan constantemente), para trabajar en conjunto y “defender la soberanía” ante cualquier actividad intervencionista.

Más que un simple desplegado repleto de verborrea izquierdosa, fue un descarado coqueteo del Sol Azteca hacia el partido obradorista. Extenderle la mano a la presidenta Sheinbaum es abrirle las puertas a la negociación con Morena.

El PRD ya le hizo ojitos al partido guinda; solo falta ver si existen las condiciones para que esa mentada unidad de las izquierdas se traduzca en una eventual alianza electoral. Por eso, considero que es válido preguntar: ¿en Tlaxcala, Juan Manuel Cambrón Soria tomará la iniciativa de sentarse a negociar con la nueva líder de Morena?

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